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Informe SOS

21 octubre 2009

El Grupo pie de la fotoSOS Cuétara está en crisis. Y no sólo va a perder el apellido Cuétara, sino que va a poner en venta hasta su nombre, el arroz  SOS. A finales de 2008, el Grupo elaboró un plan estratégico novedoso. La compra de Bertolli y la entrada de Caja Madrid, a pesar de una fortísima deuda, hace plantear al Grupo la necesidad de desinversiones en algunos sectores, desinversiones que llegan a afectar a diversos activos inmobiliarios, principalmente fabriles, y otros no relacionados con la explotación, así como al denominado Proyecto Tierra (5.400 hectáreas de cultivo intensivo de olivos). Con el anuncio de la venta de las galletas, sus acciones se elevan a 12 euros. En abril de 2009, sin embargo, acaba la bonanza. La destitución fulminante de su presidente y consejero delegado, Jesús Salazar, por autoconcederse un sospechoso crédito de 212 millones de euros, supuso el principio de una caída que todavía no ha concluido. En medio de todo esto, el grupo, cuya acción ha pasado en octubre de 2009 de 3,60 a 2,20 euros,  y debe cerca de 600 millones de euros, quiere correr un tupido velo sobre el embolado e intentar remontar sus actividades. Las marcas italianas, que completan su particular oligopolio mundial, son ahora su esperanza. Bajo el manto de SOS se comercializan principalmente cinco marcas: Carbonell y Koipe en España, y Bertolli, Carapelli y Sasso en Italia, desde donde además se exporta a medio mundo. Éste es precisamente el punto fuerte del negocio italiano, que factura cerca de 800 millones de euros: para la mayoría de los habitantes del planeta, aceite de oliva es sinónimo de aceite italiano. El Grupo SOS compró Bertolli a Unilever a finales de 2008 precisamente porque tiene mucho potencial en EE UU. Los estadounidenses quieren aceite de oliva con etiqueta italiana, así que SOS compró marcas italianas. Lo que probablemente no saben los consumidores del otro lado del océano es que, cuando abren una botella de Bertolli, abren un envase con dueños españoles y relleno en general de un producto a base de aceite de Italia, España, Grecia o incluso Túnez. Unilever les vendió por cerca de 1.000 millones de euros su negocio aceitero. Los planes de ver en 2013 de un resultado bruto de explotación (EBITDA) de 140,3 millones de euros y unas ventas de 1.563,5 millones, son ahora ficción. En octubre de 2009, la Bolsa castiga fuertemente unos movimientos que no acaba de entender.

Hasta ahora sabíamos que SOS Cuétara ponía a la venta su división de caramelos (Pictolín y Café Dry), la de vinagres y salsas (Procer y Louit) y las segunda marcas de aceites como Elosúa, Uca, o Dante. La idea es refinanciar la deuda del grupo y lograr que los 1.150 millones acumulados tras la compra de Bertolli en 2008 quedaran reducidos en 2012 a la cuarta parte. Y estas marcas no son moco de pavo. La división de caramelos (que agrupa a las marcas Pictolín y Café Dry), por eejmplo, representa el 15% de la facturación del grupo. La división de vinagres y salsas (con las marcas Procer y Louis) y las segundas marcas de aceite como Elosúa, La Giralda, Salgado y Uca en España, o las italianas Dante, Sant Giorgio o Maya, es verdad que generan pérdidas y no interesan al grupo. En un principio, Salazar sólo quería quedarse con el aceite -73% de los ingresos del grupo- y con el arroz. La comprar de Bertolli le permitió hacerse con el liderazgo del mercado de aceite con una cuota de mercado del 22%, donde los segundos y los terceros jugadores cuentan con una penetración mucho más reducida del 15% y 3,2% respectivamente. La marca Bertolli le permitió hacerse con posiciones de liderazgo en los países anglosajones, donde el aceite crece a ritmo de dos dígitos. Pero la crisis económica mundial le ha saltado a la cara y ha habido cambio de planes. ambién en productores). La salida a Bolsa de la parte italiana no se contempla por el momento, tal y como está el mercado. 

Cuétara

La empresa propietaria de Cola-Cao, Nutrexpa, acordó en diciembre de 2008 comprar por 215 millones la marca Cuétara. El origen de la venta no era otro que la necesidad del Grupo SOS Cuétara de desprenderse de su filial para poder hacer frente a la adquisición de la aceitera Bertolli, valorada en 630 millones. Nutrexpa pagó 197,7 millones de euros en efectivo, mientras que los restantes 17,3 millones correspondían al capital circulante de Cuétara, que quedará en manos de SOS. La compañía catalana no desveló cómo financiaría una adquisición por la que también pujaba Panrico, controlado por el fondo de capital riesgo Apax Partners que, en un primer momento, parecía el favorito para hacerse con el control de la galletera. Cuando SOS puso a la venta Cuétara a principios de septiembre, su intención era ingresar más de 300 millones de euros, aunque posteriormente la puja se redujo hasta 250 y finalmente a 215 millones. Una rebaja que está justificada por la crisis financiera de los últimos meses. Nutrexpa, que alcanzará una facturación cercana a los 500 millones de euros con marcas como  Cola-Cao, La Piara y Nocilla, se hará cargo de las cuatro fábricas de Cuétara: Villarejo de Salvanés (Madrid), Jaén, Reinosa (Cantabria) y Portugal y una plantilla de 850 empleados (además de enseñas como Tosta Rica o Campurrianas).

Caja Madrid vs. Unicaja

La venta de Cuétara no sólo supuso un respiro para la tesorería de SOS, sino que además dio vía libre a la entrada de Caja Madrid en su accionariado. La entidad presidida por Miguel Blesa pactó a finales de octubre de 2008 la suscripción de una ampliación de capital de 16,1 millones de acciones, que le convertirá en el segundo mayor accionista de SOS, por detrás de la familia Salazar. En concreto, Caja Madrid controlará el 10,5% del accionariado, gracias a una ampliación valora en 149 millones de euros, que estaba condicionada a la venta de Cuétara y al cierre de la adquisición de Bertolli. Precisamente, en otra batalla de Cajas de Ahorros, esta vez entre Unicaja y CajaSur, salió el tema SOS. Si entre las cajas andaluzas hubiera más coordinación en sus participaciones empresariales, habrían hecho valer su mayor poder accionarial, pues SOS Cuétara es propietaria de Carbonell, un coloso andaluz. Si Caja Madrid controla un 10,5% de la empresa, la unión de las andaluzas habría podido decidir tanto la presidencia de la empresa como el consejero delegado (Unicaja, Cajasol, Cajasur y CajaGranada sumaban una cuota accionarial del 23,9%).

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