Bruselas tenía una deuda con René Magritte (1898-1967). Considerado el mejor narrador del absurdo cotidiano, defendió siempre los misterios sin palabras. Pese a ser uno de los artistas más conocidos y valorados en todo el mundo, Magritte no contaba con un museo. Bruselas, la ciudad en la que vivió prácticamente toda su vida, abrió en mayo de 2009 el Museo Magritte, un bello edificio neoclásico situado en la place Royale, en pleno centro.
La Réponse imprévue (1933), Musée Magritte
Le faux miroir (1935)
La trahison des images
Le retour (1940), Musée Magritte
Les compagnons de la peur (1942), Musée Magritte
Les amoureux
La magie noir (1945), Musée Magritte
L’Empire des lumières (1954), Musée Magritte
La voix du sang (1961), Musée Magritte
Le Domain d´Arnheim (1963), Musée Magritte
La page blanche (1967), Musée Magritte
Un museo que cuenta con 200 obras del surrealista más desconcertante de la historia. Las creaciones más conocidas de su periodo de plenitud (hay dos de las 17 versiones de El imperio de las luces) se muestran junto a sus trabajos de juventud y las piezas de las exposiciones internacionales. Comparten espacio con fotografías tomadas por él o su grupo de amigos y abundantes textos que recogen su escepticismo y humor. La apertura al público del museo será el próximo 2 de junio, la misma fecha en que su compatriota Hergé (1907-1983), el creador de Tintín, tendrá también un museo propio en Louvain-la-Neuve. Las paredes recuerdan su máxima favorita: “Aquí no hay respuestas. Sólo preguntas”. A la vez, los paneles informativos recuerdan el nacimiento de René Magritte, el mayor de tres hermanos varones, en un pequeño pueblo llamado Lessines. La escatología y el destripamiento de animales pequeños era el mayor entretenimiento de los niños. Cuando René contaba 14 años encontraron a su madre muerta flotando en el río. Su camisón alrededor del cuello. Se había suicidado. Cuatro años después, durante un paseo por el cementerio, Magritte decidió dedicarse a la pintura y se instaló definitivamente en Bruselas, una ciudad que sólo abandonó durante temporadas muy cortas. En esta planta se ven cuadros realizados bajo el influjo del impresionismo y del cubismo.
Hacia 1920, Magritte entra en el mundo de la publicidad. Realiza carteles para obras teatrales y algunos productos alimenticios. La experiencia le sirve para dar contundencia a sus figuras y manejar los colores con mayor determinación. Poco después surge el gran Magritte. Ocurre en 1923, al contemplar Canto de amor, una obra de Giorgio de Chirico inspirada en un escenario lleno de elementos cotidianos. Entre sus cuadros más conocidos: Dios no es un santo (1936), La memoria (1948), Sherezade (1948), El retrato de Anne-Marie Crowet (1956), dos versiones de El imperio de las luces (1954 y 1961).
Maruja Mallo -pseudónimo de Ana María Gómez González- (Vivero, Lugo, 5 enero 1902 – Madrid, 6 febrero 1995), fue una pintora surrealista española. Cuarta hija de Justo Gómez Mallo y Pilar González, se tralada con la familia a Avilés, donde comienza a copiar ilustraciones de las revistas de la época. Traba amistad con el pintor avilesino Luis Bayón, más tarde numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Con 20 años, viaja a Madrid en 1922 para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (hasta 1926). Allí se relaciona con artistas y escritores como Salvador Dalí, Federico García Lorca, Luis Buñuel, María Zambrano o Rafael Alberti, con el que mantiene una relación amorosa. En 1927 forma parte de la denominada Escuela de Vallecas con Alberto Sánchez, Benjamín Palencia y Luis Castellanos, entre otros. Mallo descubre las periferias, los márgenes oscuros de la ciudad y su pintura ahonda en territorios olvidados, que condensa en la serie Cloacas y campanarios, lugares donde Maruja Mallo ofrece su mirada de anatomías y fragmentos seniles.
De la mano de Miguel Hernández, descubre Castilla la Nueva y trabaja para numerosas revistas literarias: La gaceta literaria, El almanaque literario o la Revista de Occidente.
En 1928,José Ortega y Gasset organiza una exposición de su obra en los salones de la Revista de Occidente. Sus diez óleos representaban poblados llenos de sol, toreros y manolas, así como estampas coloreadas de maquinaria, deportes y cine de principios de siglo. La exposición fue todo un acontecimiento cultural.
Segunda República Española
Hacia 1931 su pintura da un giro radical. Marcha a París en 1932 gracias a una pensión de la Junta de Ampliación de Estudios. Allí conoce a René Magritte, Max Ernst, Joan Miró y Giorgio de Chirico y participa en tertulias con André Breton y Paul Éluard. Expone en la galería Pierre Loeb, y deja impregnar su obra de cierto Surrealismo, presente en sus trabajos aunque no siempre con la definitoria importancia con la que muchas veces se etiqueta su estilo. Sin embargo, resultan incuestionables los postulados que adopta en esa estancia sobre los estudios matemáticos de Torres-García y del ensayista Matila C. Ghyka, definitorios de forma inmediata y en su trayectoria posterior, que advertimos en los bocetos de sus cerámicas, los retratos bidimensionales o los bodegones del exilio.
André Breton le compró en 1932 el cuadro titulado Espantapájaros, obra poblada de espectros que hoy es considerada una de las grandes obras del surrealismo.
De regreso a Madrid, participa activamente en la Sociedad de Artistas Ibéricos. Para entonces el gobierno francés compra uno de sus cuadros para exponerlo en el Museo Nacional de Arte Moderno. En 1933, Maruja Mallo comprometida con la República, se dedicó a enseñar dibujo y cerámica en el madrileño Instituto de Arévalo. Un año más tarde, estudia matemáticas y geometría a fin de aplicarlos en su obra, principalmente en la cerámica. Del Surrealismo atípico pasa a un tremendismo de las periferias (según escribe Rafael Alberti en La Gaceta Literaria). Muda hacia naturalezas y anatomías de esquemas, recurre a formas sintéticas, frugales, que manifiestan su ordenación geométrica. Nuevas obras que, junto a su creciente seducción por la escenografía y el determinante trabajo con la cerámica, detectamos en Esqueleto (1933) o Arquitectura mineral (1933), dibujos que maceran la mirada experimental que brillará en años venideros.
A partir de 1936, comienza su etapa constructiva, mientras que sigue exponiendo con los pintores surrealistas en Londres y Barcelona. Participa como docente en las Misiones Pedagógicas, que la acercan a su tierra natal, Galicia, donde a los pocos meses le sorprende la Guerra Civil Española. En sus viajes le acompañan bocetos de La religión del trabajo, novedosa serie de obras donde quedan integradas todas sus obsesiones, la naturaleza, el orden y la vida, claves que reiteran su estilo definitivo. La sorpresa del trigo (1936) resume mínimos componentes de gran intensidad poética y Arquitectura humana (1937) concilia símbolo y naturaleza, precepto y poética. Magníficos trabajos dominados por la línea y la composición fundamental, sin adjetivos, donde siguen vigentes los fundamentos de Torres-García y Ghyka.
Desde allí huye a Portugal. Toda su obra cerámica de esta época es destruida en la guerra. Poco tiempo después, su amiga Gabriela Mistral, embajadora de Chile, la ayudó a trasladarse a Buenos Aires, donde siguió pintando, dando clases y cultivando amistades, entre ellas, Pablo Neruda.
Exilio
En Argentina recibe un rápido reconocimiento, colabora en la famosa revista de vanguardia Sur, en la que también participaba Borges. Es una etapa de su vida en la que se dedica a viajar, vive entre Uruguay y Buenos Aires, y a diseñar, pintar, en definitiva a crear y crear.
En América, Maruja llena de color sus obras y acentúa lo onírico, lo esotérico, lo cósmico. Naturalezas terrenales y marítimas retratan sus dos décadas y media de exilio, que constatamos en el mural del cine Los Ángeles de Buenos Aires o en sus Naturalezas vivas de conchas, flores y algas, de misterios y vida. De nuevo las algas, que visten su cuerpo en las fotografías en las playas de Chile, idean también una simbólica e invisible arquitectura de vida, de tránsitos y órdenes pensados, las múltiples voces de esta mujer transgresora, vitalista e independiente.
También se suceden las exposiciones: París, Brasil y Nueva York. De su paso por Buenos Aires, el Museo del Dibujo y la Ilustración, ateora en su colección dos temperas sobre papel, representando animales mitad real y mitad fantásticos. Con 37 años publicó el libro Lo popular en la plástica española a través de mi obra (1939), donde vemos su vocación geométrica, las representaciones de la naturaleza y los retratos, constantes conceptuales que rotan en su obra. Resulta definitoria su relación con el componente colectivo, con un registro popular, plasmado en su libro: los temas referidos a lo natural son sus pilares (paisajes periféricos, escenas simbólicas, bodegones simétricos hasta mundos espaciales, temas oníricos). Relatos que se ordenan, como veremos, en esquemas y arquitecturas que evolucionan en su trayectoria. Inquieta la construcción de un orden, una identidad, un armazón conceptual que se mantiene como guion creativo, en prototipos, construcciones, máscaras e iconos del mar o de la tierra. Estructuras que también afectan a sus retratos, temática imprescindible que completa su repertorio, donde prevalecen las protagonistas femeninas en grandes figuras, alegóricas, como enigmáticas mujeres de perfil o danzando bajo esquemas geométricos en Estrellas de mar (1952). Los retratos de mujeres son muy cracterísticos, con un estilo precursor del arte pop estadounidense. Comienza además una etapa cósmica, dedicada a recrear la naturaleza suramericana con su serie de Marinas.
Con la llegada del peronismo, Maruja deja Argentina y se traslada a Nueva York, para regresar a España en 1965. La que fuera una de las grandes figuras del surrealismo de preguerra es casi una desconocida en su tierra y su vida pública desaparece. Pero no le importó, se instaló en Madrid, y casi como un símbolo dibuja de nuevo la portada de la Revista de Occidente. En 1979, comenzó su última etapa pictórica con Los Moradores del vacío, tenía ya 77 años, pero aún conservaba esa frescura y vitalidad que la acompañaría durante toda su vida.
En la década de los 90 le ofrecieron varias exposiciones y premios, como la Medalla al Mérito en las Bellas Artes y el Premio de Artes Plásticas de Madrid. El 6 de febrero de 1995, muere en Madrid a los 93 años.
El Surrealismo (del francés sur-realisme, “por encima de la realidad”) es un movimiento artístico que nace en Francia en 1924. Su fundador es el poeta André Breton. Basado en las teorías del médico psicoanalista Sigmund Freud, busca adentrarse en el inconsciente, la región de la mente que no podemos controlar con la razón. De esa región, mucho más importante y poderosa, según Freud, que la parte consciente, nacen nuestros deseos más profundos, nuestros sueños (cuando dormimos y cuando imaginamos) y nuestra vida sexual. Habitualmente reprimimos nuestro inconsciente porque sus deseos están prohibidos por la sociedad: incesto, asesinato, homosexualidad… Freud descubrió que explorando el inconsciente de los neuróticos (primero mediante el hipnotismo y más tarde, estudiando sus sueños y mediante la asociación libre) podía curar sus síntomas, como fobias y obsesiones.
Breton, después de leer a Freud,llegó a la conclusión de que el inconsciente estaba en contacto con el mundo real y que la razón era una forma de esclavitud que despersonalizaba a la gente. Propuso la revolución surrealista: que todo el mundo viviera en su inconsciente y abandonara la razón.
¿Por qué llegó Bretón a estas conclusiones? Porque para él, la razón había fracasado.
-La razón de los generales y los políticos había producido la enorme crueldad de la primera guerra mundial.
-La razón de los científicos y lógicos había llegado a conclusiones paradójicas que destruían el poder de la razón: “la verdad depende de la posición del observador” y “todos los profesores mienten”.
¿Cómo se proponía hacer Bretón la revolución surrealista?
-mediante la provocación: escribían cartas, publicaban manifiestos y hacían espectáculos para hacer conocidas sus ideas.
-mediante el arte: el arte servía como un medio de desafiar las convenciones de la razón e “iluminar” al público sobre la realidad del inconsciente. El primer método surrealista de crear arte fue el automatismo: el escritor comienza a poner palabras en el papel tan rápido como puede sin pensar. Pronto se abandonó esta técnica y los escritores empezaron a buscar otras: narrar sus sueños, buscar metáforas extrañas, etc.
-mediante la revolución comunista: como un primer paso para la revolución surrealista.
El Surrealismo como movimiento ya no existe pero como medio de expresión artística todavía es muy importante. Muchos artistas continúan usando la irracionalidad para expresar sus ideas, que con frecuencia pueden ser interpretadas de manera racional.
2. El surrealismo en España
Las ideas de los surrealistas franceses pronto llegaron a España e influyeron mucho en un grupo de artistas jóvenes. Los más importantes de estos artistas fueron: Luis Buñuel (director de cine) Salvador Dalí (pintor) y Federico García Lorca (poeta y dramaturgo). Los tres eran amigos. Buñuel y Dalí escribieron juntos el guión de la película “Un perro andaluz.” El título era una broma a García Lorca, que era andaluz. Para escribir el guión tenían una regla: ponían en común imágenes visuales: si podían encontrar una explicación racional a las imágenes, no las incluían en el guión. Posteriormente rodaron la película en Francia. Dalí desarrolló el metodo paranoico-crítico en pintura. Consiste en reunir en un cuadro todas las imágenes absurdas que uno pueda relacionar con un tema en concreto. De esta manera, según Dalí, pueden expresarse los deseos inconscientes. Lorca escribió su libro de poemas Poeta en Nueva York, en el que desarrolla el surrealismo poético.
Dos textos surrealistas
VUELTA DE PASEO
Federico García Lorca
Asesinado por el cielo.
Entre las formas que van hacia la sierpe
Y las formas que buscan el cristal,
Dejaré crecer mis cabellos.
Con el árbol de muñones que no canta
Y el niño con el blanco rostro de huevo.
Con los animalitos de cabeza rota
Y el agua harapienta de los pies secos.
Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
Y mariposa ahogada en el tintero.
Tropezando con mi rostro distinto de cada dia.
!Asesinado por el cielo!
ANDA SUELTO SATANÁS
Cae fuego en lugar de maná,
se disfraza el asfalto de mar.
El zapato no encuentra el pedal,
parece que anda suelto Satanás.
¡Parece que anda suelto Satanás!
Canta Bob Dylan en el cassette,
tinta roja escrita en la pared.
Un cadáver abraza el arcén,
parece que anda suelto Lucifer.
¡Parece que anda suelto Lucifer!
Un semáforo va a dar a luz,
una novia vestida de tul.
Se masturba sobre un ataud,
parece que anda suelto Belcebú
Parece que anda suelto Belcebú!
Salvador Dalí
Giorgio de Chirico
Giorgio de Chirico fue un artista curioso. Fue admirado por los surrealistas gracias a sus primeras obras de paisajes oníricos y extraños. Éluard o Picasso celebraron la llegada de sus pinturas metafísicas en el París de principios del siglo XX. Dalí o Magritte se nutrieron de su introspectiva imaginación y de sus soñados espacios urbanos. Pero De Chirico (1888-1978) quería otra cosa. Cambió. Abandonó la senda vanguardista para buscar su camino dentro de un personal clasicismo, abjurando y alejándose de una modernidad para la que, sin embargo, legó para siempre una serie de elementos pictóricos muy identificables: plazas, torres, arcadas, columnas, estatuas, sombras, maniquíes.
Visione metafisica di New York / La torre /Mobili e rocce in una stanza /Misterio di Manhattan
Artista italiano (nacido en la población griega de Bolos), padre de la Escuela Metafísica y del que los historiadores del arte suelen destacar su primera etapa creativa, Giorgio de Chirico, muerto en 1979, es un autor de obras con recovecos, a veces complejas y a veces herméticas. Sus atrevidas variaciones estilísticas, sus audaces acrobacias lingüísticas le han servido para encorsetarlo. Mórbido y quisquilloso, para unos, es para otros un gran pintor de imágenes urbanas en las que habla de “frustraciones, tensiones y memorias rituales” -en palabras de Robert Hughes. De Chirico, que firmaba obras con el nombre latino de Pictor Optimus (el mejor pintor), tuvo varias etapas importantes. La metafísica recoge las primeras y muy apreciadas obras metafísicas realizadas entre 1911 y 1920, ajenas al bullicio maquinista de los futuristas; y La metafísica renovada revisa sus pinturas desde la década de los veinte hasta los setenta, en la que los motivos arquitectónicos tienen un valor central. En vídeos documentales de Billy Wilder y Orson Welles hablo sobre su propia trayectoria. Colaboró con arquitectos famosos como Paolo Portoghesi, Aldo Rossi o Massimiliano Fuksas.