Nacido en Fuente de Cantos (Badajoz, 1598), se formó en la objetividad naturalista, acusando pronto la influencia tenebrista de los cuadros de Ribera. Se consagró a una pintura devota y ascética, con marcada preferencia por las figuras religiosas (mercedarios, jerónimos y cartujos). Una primera etapa de su pintura se caracteriza por su sencillez en la composición, el detenido estudio del natural y cierto gusto tenebrista. A ella pertenecen la serie de cuadros de la vida de san Buenaventura, Visión de san Pedro Nolasco (1629), Apoteosis de santo Tomás de Aquino (1631), considerada su obra maestra, o San Hugo en el refectorio de los Cartujos (1633), etc. Entre sus retratos destaca el de Santa Casilda (1641) y entre sus bodegones el llamado Bodegón con naranjas y limones (1633). La segunda etapa (sus últimos 20 años de vida) se desarrolla esencialmente bajo la impronta de Murillo. Destacan en esta etapa Virgen de los Cartujos, San Francisco o la Inmaculada (1661). Nombrado pintor de cámara de Felipe IV, decoró una sala del Palacio del Buen Retiro con una serie de diez cuadros titulada Trabajos de Hércules y Defensa de Cádiz contra los ingleses. Murió en Madrid en 1664.
Sofonisba Anguissola
Agosto 2, 2008La dama del armiño (hacia 1610), atribuida a Sofonisba Anguissola, expuesta en la Pollock House de Glasgow.
La dama de la imagen fue Jerónima Cuevas, de la que se enamoró El Greco y con quien llegó a tener un hijo, Jorge Manuel Theotocópuli, a la larga uno de los más importantes arquitectos de la época (obras como las Casas Consistoriales o la Capilla del Corpus Christi de la Catedral de Toledo hablan a las claras).
Sofonisba Anguissola (Cremona, 1532-Nápoles, 1625) es una de las pintoras más importantes de todos los tiempos. Su biografía, casi centenaria y llena de viajes, y su obra sorprenden aún hoy.





Escrito por Emilio Luque 


Escrito por Emilio Luque 