Cajastur se atreve con CCM

Noviembre 4, 2009

Si Unicaja no quiso probar la manzana del pecado (CCM) en la primavera, Cajastur ha ganado la partida a BBK en la subasta propiciada por el Banco de España para sacar del atolladero a un entidad intervenida. El plan financiero es el siguiente: CCM devolverá 1.300 millones de ayudas del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) tras emitir participaciones preferentes por este importe. A cambio, recibirá 900 millones de capital puro (en forma de cuotas participativas, por las que no paga intereses) y 400 millones más por otra emisión de participaciones preferentes. Además, contará con un seguro para cubrir morosidad futura. Tanto el Banco de España como Cajastur ocultaron el importe del seguro. 

Una de las claves del éxito de esta operación ha sido una filial destinada a los altos patrimonios, el Banco Liberta. El proyecto se desarrollaría mediante la integración parcial de CCM en el Grupo Cajastur, con la cesión parcial de los activos castellanomanchegos al Banco Liberta (antiguo Banco del Noroeste). Esa entidad bancaria, que fue adquirida en 1999, recibirá los activos, pasivos, oficinas y empleados de la actual CCM. Cajastur, que asumirá la gestión y la titularidad hegemónica del negocio financiero de CCM, tendrá el 75% del banco; la actual CCM suscribirá el 25% restante. Liberta CCM se creará como un ente patrimonial, titular del 25% del Banco Liberta y, al mismo tiempo, como cabecera de la Obra Social y Cultural de Caja Castilla La Mancha, que seguirá existiendo. Tanto la obra social de CCM como la propia CCM (que ya no ejercerá actividad financiera) y el Banco Liberta tendrán su sede en Toledo.

Clasificación de las cajas de ahorros españolas  en 2009

Cajas de Ahorros Recursos de clientes
1 La Caixa 206.327
2 Caja Madrid 137.691
3 Bancaja 69.269
4 CAM 56.168
5 Caixa Catalunya 48.886
6 Caixa Galicia 38.543
7 Ibercaja 36.521
8 Cajastur CCM 32.925
9 Unicaja 28.586
10 Cajasol 25.717
11 BBK 22.328
12 Caixanova 21.898

VER: EL PAÍS


WWF-Adena tumba el mayor parque industrial de Cádiz

Noviembre 1, 2009

Marisma de Las Aletas (Puerto Real)

El Tribunal Supremo ha anulado el acuerdo del Consejo de Ministros que aprobó en 2007 desafectar más de la mitad de las 527 hectáreas en las que se preveía el parque industrial Las Aletas (Puerto Real), a instancias de la asociación ecologista WWF-Adena, que denunció este acuerdo por ocupar 287 hectáreas de una marisma desecada. La Junta de Andalucía, impulsora del proyecto, siempre ha defendido que es un terreno baldío, sin valor medioambiental, aunque esté al lado del Parque Natural de la Bahía de Cádiz y han justificado su actuación en el interés económico y laboral del proyecto (sus promotores arguían que sería uno de los más grandes de Andalucía, sólo por detrás del Parque Tecnológico de Málaga y el de La Cartuja de Sevilla). Un decreto de 2004 de la Consejería de Obras Públicas declaraba estas 527 hectáreas de Puerto Real zona especial de reserva (Zercla). Pero la ley de Costas, en su artículo 32.1, establece que únicamente se podrá permitir esa ocupación para aquellas actividades que, por su naturaleza, no puedan tener otra ubicación y además se limita mucho el tipo de uso, enfocado a investigación o pruebas científicas. En abril de 2007, el Consejo de Ministros validaba la reserva de 287 hectáreas de dominio público marítimo-terrestre dentro de las 527 necesarias para Las Aletas. Aquello se justificó en que los usos tendrían un “efecto tractor” en la economía de la comarca y que el lugar era el idóneo porque en ningún otro se podían ubicar industrias junto a un muelle, el de la Cabezuela, con conexión ferroviaria, cerca de las principales carreteras de conexión, la autopista hacia Sevilla y la autovía hasta el Campo de Gibraltar. La medida contaba con informes de la Junta, del Ayuntamiento, del Ministerio de Medio Ambiente, de la Abogacía del Estado y de la Dirección General de Presupuestos. Sin embargo, el Supremo tacha la resolución del Consejo de “extremadamente abierta” e “imprecisa”. La reserva de los terrenos era además por tiempo indefinido. “Pretende posibilitar la realización de obras e instalaciones que inevitablemente van a desnaturalizar los terrenos”, advierte la sentencia. WWF España se felicitó por la sentencia. Los magistrados llaman la atención de que ninguna administración pusiese sobre la mesa un estudio sobre las alternativas para otras ubicaciones.

VER:EL PAÍS


Sfera apunta a Inditex

Octubre 31, 2009

Sfera

Sfera ha fichado a Agustín García-Poveda, ex ejecutivo de Inditex, para asumir sus riendas y dar un impulso a la cadena que cerró el año 2008 con unas pérdidas de 27,19 millones de euros. García-Poveda, que ocupó la dirección Internacional de Europa de Inditex hasta mayo de 2008, también ocupó el cargo de director general adjunto de la firma gallega desde 2003 y anteriormente el de director general de hipermercados Carrefour en España. El nombramiento se enmarca dentro de la intención de El Corte Inglés de redefinir sus formatos Sfera y Supercor, con pérdidas éste último de 17,44 millones, para elevar la rentabilidad de ambas líneas de negocio. García-Poveda se convierte en el tercer ejecutivo de la firma textil gallega que desembarca en El Corte Inglés, después de hacerlo Borja de la Cierva y Diego Copado, ex director general financiero y ex director general de Comunicación de Inditex, respectivamente.

VER: Cotizalia


Magritte

Octubre 22, 2009

René Magritte (c. 1935)

Bruselas tenía una deuda con René Magritte (1898-1967). Considerado el mejor narrador del absurdo cotidiano, defendió siempre los misterios sin palabras. Pese a ser uno de los artistas más conocidos y valorados en todo el mundo, Magritte no contaba con un museo. Bruselas, la ciudad en la que vivió prácticamente toda su vida, abrió en mayo de 2009 el Museo Magritte, un bello edificio neoclásico situado en la place Royale, en pleno centro.

La réponse imprévue (1933), de René Magritte

La Réponse imprévue (1933), Musée Magritte

Le faux miroir (1935), de René Magritte

Le faux miroir (1935)

La trahison des images, de René Magritte

La trahison des images

La retour (1940), de René Magritte

Le retour (1940), Musée Magritte

Les compagnons de la peur (1942), de René Magritte

Les compagnons de la peur (1942), Musée Magritte

Les amoureux, de René Magritte

Les amoureux

La magie noire (1945), de René Magritte

La magie noir (1945), Musée Magritte

L´Empire des lumières (1954), de René Magritte

 L’Empire des lumières (1954), Musée Magritte

La voix du sang (1961), de René Magritte

La voix du sang (1961), Musée Magritte

Le Domain d´Arnheim (1963), de René Magritte

Le Domain d´Arnheim (1963), Musée Magritte

La page blanche (1967), de René Magritte

La page blanche (1967), Musée Magritte

Un museo que cuenta con 200 obras del surrealista más desconcertante de la historia. Las creaciones más conocidas de su periodo de plenitud (hay dos de las 17 versiones de El imperio de las luces) se muestran junto a sus trabajos de juventud y las piezas de las exposiciones internacionales. Comparten espacio con fotografías tomadas por él o su grupo de amigos y abundantes textos que recogen su escepticismo y humor. La apertura al público del museo será el próximo 2 de junio, la misma fecha en que su compatriota Hergé (1907-1983), el creador de Tintín, tendrá también un museo propio en Louvain-la-Neuve. Las paredes recuerdan su máxima favorita: “Aquí no hay respuestas. Sólo preguntas”. A la vez, los paneles informativos recuerdan el nacimiento de René Magritte, el mayor de tres hermanos varones, en un pequeño pueblo llamado Lessines. La escatología y el destripamiento de animales pequeños era el mayor entretenimiento de los niños. Cuando René contaba 14 años encontraron a su madre muerta flotando en el río. Su camisón alrededor del cuello. Se había suicidado. Cuatro años después, durante un paseo por el cementerio, Magritte decidió dedicarse a la pintura y se instaló definitivamente en Bruselas, una ciudad que sólo abandonó durante temporadas muy cortas. En esta planta se ven cuadros realizados bajo el influjo del impresionismo y del cubismo.

Hacia 1920, Magritte entra en el mundo de la publicidad. Realiza carteles para obras teatrales y algunos productos alimenticios. La experiencia le sirve para dar contundencia a sus figuras y manejar los colores con mayor determinación. Poco después surge el gran Magritte. Ocurre en 1923, al contemplar Canto de amor, una obra de Giorgio de Chirico inspirada en un escenario lleno de elementos cotidianos. Entre sus cuadros más conocidos: Dios no es un santo (1936), La memoria (1948), Sherezade (1948), El retrato de Anne-Marie Crowet (1956), dos versiones de El imperio de las luces (1954 y 1961).


Informe SOS

Octubre 21, 2009

El Grupo pie de la fotoSOS Cuétara está en crisis. Y no sólo va a perder el apellido Cuétara, sino que va a poner en venta hasta su nombre, el arroz  SOS. A finales de 2008, el Grupo elaboró un plan estratégico novedoso. La compra de Bertolli y la entrada de Caja Madrid, a pesar de una fortísima deuda, hace plantear al Grupo la necesidad de desinversiones en algunos sectores, desinversiones que llegan a afectar a diversos activos inmobiliarios, principalmente fabriles, y otros no relacionados con la explotación, así como al denominado Proyecto Tierra (5.400 hectáreas de cultivo intensivo de olivos). Con el anuncio de la venta de las galletas, sus acciones se elevan a 12 euros. En abril de 2009, sin embargo, acaba la bonanza. La destitución fulminante de su presidente y consejero delegado, Jesús Salazar, por autoconcederse un sospechoso crédito de 212 millones de euros, supuso el principio de una caída que todavía no ha concluido. En medio de todo esto, el grupo, cuya acción ha pasado en octubre de 2009 de 3,60 a 2,20 euros,  y debe cerca de 600 millones de euros, quiere correr un tupido velo sobre el embolado e intentar remontar sus actividades. Las marcas italianas, que completan su particular oligopolio mundial, son ahora su esperanza. Bajo el manto de SOS se comercializan principalmente cinco marcas: Carbonell y Koipe en España, y Bertolli, Carapelli y Sasso en Italia, desde donde además se exporta a medio mundo. Éste es precisamente el punto fuerte del negocio italiano, que factura cerca de 800 millones de euros: para la mayoría de los habitantes del planeta, aceite de oliva es sinónimo de aceite italiano. El Grupo SOS compró Bertolli a Unilever a finales de 2008 precisamente porque tiene mucho potencial en EE UU. Los estadounidenses quieren aceite de oliva con etiqueta italiana, así que SOS compró marcas italianas. Lo que probablemente no saben los consumidores del otro lado del océano es que, cuando abren una botella de Bertolli, abren un envase con dueños españoles y relleno en general de un producto a base de aceite de Italia, España, Grecia o incluso Túnez. Unilever les vendió por cerca de 1.000 millones de euros su negocio aceitero. Los planes de ver en 2013 de un resultado bruto de explotación (EBITDA) de 140,3 millones de euros y unas ventas de 1.563,5 millones, son ahora ficción. En octubre de 2009, la Bolsa castiga fuertemente unos movimientos que no acaba de entender.

Hasta ahora sabíamos que SOS Cuétara ponía a la venta su división de caramelos (Pictolín y Café Dry), la de vinagres y salsas (Procer y Louit) y las segunda marcas de aceites como Elosúa, Uca, o Dante. La idea es refinanciar la deuda del grupo y lograr que los 1.150 millones acumulados tras la compra de Bertolli en 2008 quedaran reducidos en 2012 a la cuarta parte. Y estas marcas no son moco de pavo. La división de caramelos (que agrupa a las marcas Pictolín y Café Dry), por eejmplo, representa el 15% de la facturación del grupo. La división de vinagres y salsas (con las marcas Procer y Louis) y las segundas marcas de aceite como Elosúa, La Giralda, Salgado y Uca en España, o las italianas Dante, Sant Giorgio o Maya, es verdad que generan pérdidas y no interesan al grupo. En un principio, Salazar sólo quería quedarse con el aceite -73% de los ingresos del grupo- y con el arroz. La comprar de Bertolli le permitió hacerse con el liderazgo del mercado de aceite con una cuota de mercado del 22%, donde los segundos y los terceros jugadores cuentan con una penetración mucho más reducida del 15% y 3,2% respectivamente. La marca Bertolli le permitió hacerse con posiciones de liderazgo en los países anglosajones, donde el aceite crece a ritmo de dos dígitos. Pero la crisis económica mundial le ha saltado a la cara y ha habido cambio de planes. ambién en productores). La salida a Bolsa de la parte italiana no se contempla por el momento, tal y como está el mercado. 

Cuétara

La empresa propietaria de Cola-Cao, Nutrexpa, acordó en diciembre de 2008 comprar por 215 millones la marca Cuétara. El origen de la venta no era otro que la necesidad del Grupo SOS Cuétara de desprenderse de su filial para poder hacer frente a la adquisición de la aceitera Bertolli, valorada en 630 millones. Nutrexpa pagó 197,7 millones de euros en efectivo, mientras que los restantes 17,3 millones correspondían al capital circulante de Cuétara, que quedará en manos de SOS. La compañía catalana no desveló cómo financiaría una adquisición por la que también pujaba Panrico, controlado por el fondo de capital riesgo Apax Partners que, en un primer momento, parecía el favorito para hacerse con el control de la galletera. Cuando SOS puso a la venta Cuétara a principios de septiembre, su intención era ingresar más de 300 millones de euros, aunque posteriormente la puja se redujo hasta 250 y finalmente a 215 millones. Una rebaja que está justificada por la crisis financiera de los últimos meses. Nutrexpa, que alcanzará una facturación cercana a los 500 millones de euros con marcas como  Cola-Cao, La Piara y Nocilla, se hará cargo de las cuatro fábricas de Cuétara: Villarejo de Salvanés (Madrid), Jaén, Reinosa (Cantabria) y Portugal y una plantilla de 850 empleados (además de enseñas como Tosta Rica o Campurrianas).

Caja Madrid vs. Unicaja

La venta de Cuétara no sólo supuso un respiro para la tesorería de SOS, sino que además dio vía libre a la entrada de Caja Madrid en su accionariado. La entidad presidida por Miguel Blesa pactó a finales de octubre de 2008 la suscripción de una ampliación de capital de 16,1 millones de acciones, que le convertirá en el segundo mayor accionista de SOS, por detrás de la familia Salazar. En concreto, Caja Madrid controlará el 10,5% del accionariado, gracias a una ampliación valora en 149 millones de euros, que estaba condicionada a la venta de Cuétara y al cierre de la adquisición de Bertolli. Precisamente, en otra batalla de Cajas de Ahorros, esta vez entre Unicaja y CajaSur, salió el tema SOS. Si entre las cajas andaluzas hubiera más coordinación en sus participaciones empresariales, habrían hecho valer su mayor poder accionarial, pues SOS Cuétara es propietaria de Carbonell, un coloso andaluz. Si Caja Madrid controla un 10,5% de la empresa, la unión de las andaluzas habría podido decidir tanto la presidencia de la empresa como el consejero delegado (Unicaja, Cajasol, Cajasur y CajaGranada sumaban una cuota accionarial del 23,9%).


Agapea.com lidera las librerías virtuales

Octubre 19, 2009

logo_agapea

Miguel Ángel Ferrero fundó en 2003 la web Agapea.com, dedicada a la venta de libros a través de Internet. La empresa recibió en 2008 112.941 pedidos, de los cuales el 64,9% fue entregado en menos de 24 horas en destino. Ferrero, que también es propietario de los portales Becas.comQuehoteles.com y Vayacruceros.com, creó esta librería virtual en pocos meses. Dos años después, la prestigiosa consultora AC Nielsen la proclamó la empresa de venta de libros por Internet más exitosa del mundo, desbancando a gigantes como elcorteingles.es o casadellibro.com. Agapea cuenta con un catálogo formado por 1,2 millones de libros en varios idiomas, unos 500.000 en castellano y cuenta con capacidad para albergar cerca de 250.000 títulos de este catálogo gracias a los 3.000 metros de estanterías informatizadas (picking) que se reparten en un polígono de Málaga. “El secreto del funcionamiento -dice su fundador- está en un bajo número de ejemplares de cada título en el almacén, ya que los sistemas informáticos nos permiten evaluar la cantidad idónea de cada título y lo reponen cada vez que se vende. Además, sabemos que los títulos con una movilidad comercial apreciable rondan los 150.000″. Ferrero espera alcanzar el próximo mes de enero los 200.000 títulos en el almacén.

Además, Agapea ha comenzado a instalarse en grandes almacenes de Málaga, Granada, Cádiz, Melilla y México, y pronto abrirá otra más en Tenerife, la más grande de la isla, ofertando unos 50.000 títulos. “Hemos comprobado que en las tiendas de pequeño tamaño los clientes van sólo a recoger el libro que previamente han comprado vía Internet para ahorrarse los gastos de envío; pero las de gran tamaño, con mucha oferta, sirven para hacer nuevos clientes”, razona el gerente de Agapea, que espera cerrar el año con una facturación en torno a los cinco millones de euros, pese a la crisis. “Hemos vendido un 10% más que en 2008, aunque sólo el 20% de los clientes ha efectuado el pago por Internet. El resto ha optado por el tradicional método del contra reembolso”, asegura Ferrero, quien confía en que los españoles venzan sus reticencias a efectuar operaciones de pago por Internet como ya ocurre en otros países europeos.

VER: EL PAÍS


“Señor, porque sé que habreis placer de la grand victoria que Nuestro Señor me ha dado en mi viage”, escribe Cristóbal Colón en una carta a los Reyes Católicos en 1493

Octubre 15, 2009

Cristóbal Colón

“Señor, porque sé que habreis placer de la grand victoria que Nuestro Señor me ha dado en mi viage, vos escribo esta, por la cual sabreis como en 33 días pasé a las Indias, con la armada que los Ilustrísimos Rey e Reina nuestros señores me dieron donde yo fallé muy muchas Islas pobladas con gente sin número, y dellas todas he tomado posesion por sus altezas con pregon y bandera real extendida, y no me fue contradicho.  A la primera que yo fallé puse nombre San Salvador, a conmemoracion de su Alta Magestad, el cual maravillosamente todo esto ha dado: los Indios la llaman Guanahani.  A la segunda puse nombre la isla de Santa María de Concepcion: a la tercera Fernandina: a la cuarta la Isabela: a la quinta la isla Juana, é asi a cada una nombre nuevo.
 
Cuando yo llegué a la Juana seguí yo la costa della al poniente, y la fallé tan grande que pensé que sería tierra firme, la provincia de Catayo; y como no fallé así villas y lugares en la costa de la mar, salvo pequeñas poblaciones, con la gente de las cuales no podía haber fabla, porque luego fuian todos, andaba yo adelante por el dicho camino, pensando de no errar grandes Ciudades o villas; y al cabo de muchas leguas, visto que no había innovación, y que la costa me llevaba al setentrion, de adonde mi voluntad era contraria, porque el invierno era ya encarnado, y yo tenía propósito de hacer dél al austro, y también el viento me dió adelante, determiné de no aguardar otro tiempo, y volví atras hasta un señalado puerto, de adonde envié dos hombres por la tierra, para saber si había Rey o grandes Ciudades.  Andovieron tres jornadas y hallaron infinitas poblaciones pequeñas y gente sin número, mas no cosa de regimiento, por lo cual se volvieron.
 
Yo entendía harto de otros Indios, que ya tenia tomados, como continuamente esta tierra era Isla; é así seguí la costa della al oriente ciento y siete leguas hasta donde facia fin; del cual cabo vi otra Isla al oriente distante desta diez é ocho leguas, á la cual luego puse nombre la española: y fuí alli: y seguí la parte del setentrion, así como de la Juana, al oriente ciento é ochenta y ocho grandes leguas, por linea recta, la cual y todas las otras son fertilísimas en demasiado grado, y ésta en extremo: en ella hay muchos puertos en la costa de la mar sin comparacion de otros que yo sepa en cristianos, y fartos ríos y buenos y grandes que es maravilla: las tierras della son altas y en ella muy muchas sierras y montañas altísimas, sin comparacion de la isla de Teneryfe, todas fermosisimas, de mil fechuras, y todas andables y llenas de árboles de mil maneras y altas, y parecen que llegan al cielo; y tengo por dicho que jamás pierden la foja, segun lo pude comprender, que los ví tan verdes y tan hermosos como son por mayo en España.  Y dellos estaban floridos, dellos con fruto, y dellos en otro término, segun es su calidad; y cantaba el ruiseñor y otros pajaricos de mil maneras en el mes de noviembre por allí donde yo andaba.  Hay palmas de seis o de ocho maneras, que es admiración verlas, por la diformidad fermosa dellas, mas así como los otros árboles y frutos é yerbas: en ella hay pinares á maravilla, é hay campiñas grandísimas, é hay miel, y de muchas maneras de aves y frutas muy diversas.  En las tierras hay muchas minas de metales é hay gente in estimable número.
 
La Española es maravillosa; las sierras y las montañas y las vegas y las campiñas, y las tierras tan fermosas y gruesas para plantar y sembrar, para criar ganados de todas suertes, para edificios de villas y lugares.  Los puertos de la mar, aquí no habría creencia sin vista, y de los ríos muchos y grandes y buenas aguas; los mas de los cuales traen oro.  En los árboles y frutos y yerbas hay grandes diferencias de aquellas de la Juana: en esta hay muchas especierias, y grandes minas de oro y otros metales.    
 
La gente desta isla y de todas las otras que he fallado y habido noticia, andan todos desnudos, hombres y mugeres, así como sus madres los paren; aunque algunas mugeres se cobrian un solo lugar con una foja de yerba ó una cosa de algodon que para ello hacen.  Ellos no tienen fierro ni acero ni armas ni son [p]ara ello; no porque non sea, gente bien dispuesta y de fermosa estatura, salvo que son muy te[merosos] á maravilla.  No tienen otras armas salvo las a[rm]as de las cañas cuando es[tán] con la simiente, á [la] cual ponen al cabo un palillo agudo, e no osan usar de aquellas: que m[uchas] veces me [aca]eció enviar a tierra dos o tres hombres, [a] alguna villa, para haber fabl[a], y salir a [ellos déllos] sin número y despues que los veian llegar fuian a no aguardar padre a hijo; y esto no porque a ninguno se haya hecho mal, antes, a todo cabo adonde yo haya estado y podido haber fabla, les he dado de todo lo que tenia, asi paño como otras cosas muchas, sin recibir por ello cosa alguna; mas son así temerosos sin remedio.  Verdad es que, despues que [se] aseguran y pierden este miedo, ellos son tanto sin engaño y tan liberales de lo que tienen, que no lo creeria sino el que lo viese.  Ellos de cosa que tengan, pidiéndosela, jamás dicen de no; antes, convidan la persona con ello y muestran tanto amor que darian los corazones, y quier sea cosa de valor, quier sea de poco precio, luego por cualquiera cosica de cualquiera manera que sea que se les dé, por ello son contentos.

Yo defendí que no se les diesen cosas tan viles como pedazos de escudillas rotas y pedazos de vidrio roto y cabos de agujetas; aunque cuando ellos esto podían llevar los parecia haber la mejor joya del mundo; que se acerto haber un marinero, por una agujeta, de oro peso de dos castellanos y medio; y otros, de otras cosas, que muy menos valian; mucha mas.  Ya por blancas nuevas daban por ellas todo cuanto tenian, aunque fuesen dos ni tres castellanos de oro, ó una arroba ó dos de algodón filado.  Fasta los pedazos de los arcos rotos de las pipas tomaban, y daban lo que tenían como bestias; así que me pareció mal, e yo lo defendí.  Y daba yo graciosas mil cosas buenas que yo llevaba porque tomen amor; y allende desto se faran cristianos, que se inclinan al amor y servicio de sus altezas y de toda la nacion castellana; é procuran de ayuntar é nos dar de las cosas que tienen en abundancia que nos son necesarias.  Y no conocian ninguna secta ni idolatria, salvo que todos creen que las fuerzas y el bien es en el cielo; y creian muy firme que yo con estos navíos y gente venia del cielo; y en tal acatamiento me recibian en todo cabo, despues de haber perdido el miedo.  Y esto no procede porque sean ignorantes, salvo de muy sotil ingenio, y hombres que navegan todas aquellas mares, que es maravilla la buena cuenta quellos dan de todo, salvo porque nunca vieron gente vestida, ni semejantes navíos.
 
Y luego que llegué a las Indias, en la primera isla que hallé, tomé por fuerza algunos dellos para que deprendiesen y me diesen noticia de lo que habia en aquellas partes; é así fue que luego entendieron y nos a ellos, cuando por lengua o señas; y estos han aprovechado mucho; hoy en dia los traigo que siempre están de propósito que vengo del cielo, por mucha conversación que hayan habido conmigo.  Y estos eran los primeros a pronunciarlo adonde yo llegaba, y los otros andaban corriendo de casa en casa, y a las villas cercanas con voces altas: “Venid; venid a ver la gente del cielo.”  Así todos, hombres como mugeres, despues de haber el corazón seguro de nos, venian que non quedaba grande ni pequeño, y todos traian algo de comer y de beber, que daban con un amor maravilloso.
 
Ellos tienen [en] todas las islas muy muchas canoas, a manera de fustas de remo: dellas mayores, dellas menores; y algunas y muchas son mayores que una fusta de diez y ocho bancos: no son tan anchas, porque son de un solo madero; mas una fusta no terná con ellas al remo, porque van que no es cosa de creer: y con estas navegan todas aquellas islas, que son innumerables, y traen sus mercaderías.  Algunas destas canoas he visto con setenta y ochenta hombres en ella, y cada una con su remo.
 
En todas estas islas non vide mucha diversidad de la fechura de la gente, ni en las costumbres, ni en la lengua, salvo que todos se entienden, que es cosa muy singular; para lo que espero qué determinarán sus altezas para la conversación dellos de nuestra santa fe, a la cual son muy dispuestos.
 
Ya dije como yo habia andado ciento siete leguas por la costa de la mar, por la derecha línea de occidente a oriente, por la Isla Juana: segun el cual camino puedo decir que esta isla es mayor que Inglaterra y Escocia juntas: porque allende destas ciento siete leguas me quedan, de la parte de poniente, dos provincias que yo no he andado, la una de las cuales llaman auau, adonde nace la gente con cola: las cuales provincias non pueden tener en longura menos de cincuenta o sesenta leguas; segun pude entender destos Indios que yo tengo, los cuales saben todos las islas.
 
Esta otra Española en cerco tiene mas que la España toda desde Colibre, [en Cataluña, cerca de Perpiñan] por costa de mar, hasta Fuente Rabia, en Vizcaya; pues en una cuadra anduve ciento ochenta y ocho leguas por recta línea de occidente a oriente.  Esta es para desear, é [vista] es para nunca dejar; en la cual, puesto [que de to]das tengo toma[d]a posesión por sus altezas, y todas sean mas abastadas de lo que yo sé y puedo decir, y todas las tengo por de sus altezas, cual de ellas pueden disponer como y tan cumplidamente como de los Reinos de Castilla.  En esta Española, en el lugar mas convenible y mejor comarca para las minas del oro y de todo trato, así de la tierra firme de acá, como de aquella de allá del Gran Can, adonde habrá gran trato e ganancia, he tomado posesion de una villa grande, a la cual puse nombre la Villa de Navidad; y en ella he hecho fuerza y fortaleza, que ya á estas horas estará del todo acabada, y he dejado en ella gente que basta para semejante fecho, con armas é artillería é vituallas para mas de un año, y fusta y maestro de la mar en todas artes para facer otras; y grande amistad con el Rey de aquella tierra, en tanto grado que se preciaba de me llamar y tener por hermano: é aunque le mudase la voluntad a ofender esta gente, él ni los suyos no saben que sean armas, y andan desnudos; como ya he dicho, son los mas temerosos que hay en el mundo.  Así que solamente la gente que allá queda es para destruir toda aquella tierra; y es isla sin peligro de sus personas sabiéndose regir.      
 
En todas estas islas me parece que todos los hombres sean contentos con una muger, y a su mayoral o Rey dan fasta veinte.  Las mugeres me parece que trabajan mas que los hombres: ni he podido entender si tienen bienes propios, que me parecio ver que aquello que uno tenía todos hacían parte, en especial de las cósas comederas.
 
En estas islas fasta aquí no he hallado hombres monstrudos como muchos pensaban; mas antes es toda gente de muy lindo acatamiento: ni son negros como en Guinea, salvo con sus cabellos correndios, y no se crian a donde hay impeto demasiado de los rayos solares; es verdad que el sol tiene alli gran fuerza, puesto ques distante de la línea equinoccial veinte é seis grados: en estas islas adonde hay montañas grandes ahi tenia fuerza el frio este invierno; mas ellos lo sufren por la costumbre é con la ayuda de las viandas; comen con especias muchas y muy calientes en demasía: así que monstruos no he hallado, ni noticia, salvo de una isla [de Quarives,] la segunda a la entrada de las Yundias, que es poblada de una gente que tienen en todas las islas por muy feroces, los cuales comen carne humana.  Estos tienen muchas canoas, con las cuales corren todas las islas de India [y] roban y toman cuanto pueden.  Ellos no son mas diformes que los otros; salvo que tienen en costumbre de traer los cabellos largos como mugeres, y usan arcos y flechas de las mismas armas de cañas, con un palillo al cabo por defecto de fierro que non tienen.
 
Son feroces entre estos otros pueblos que son en demasiado grado cobardes; mas yo no los tengo en nada mas que a los otros.  Estos son aquellos que tratan con las mugeres de Matinino ques la primera isla, partiendo de España para las Indias, que se falla, el la cual non hay hombre ninguno.  Ellas no usan ejercicio femenil, salvo arcos y flechas, como los sobredichos de cañas, y se arman y cobijan con planchas de cobre, de que tienen mucho.
 
Otra isla me seguran mayor que la Española, en que las personas non tienen ningun cabello.  En esta hay oro sin cuento, y destas y de las otras traigo conmigo Indios para testimonio.
 
En conclusion, a fablar desto solamente que se ha fecho este viage que fue así de corrida, que pueden ver Sus altezas que yo les daré oro cuanto hobieren menester, con muy poquita ayuda que sus altezas me darán: agora especería y algodon cuanto sus altezas mandaren cargar, y almastiga cuanto mandarán cargar; é de la cual fasta hoy no se ha fallado salvo en Grecia y en la isla de Xio, y el Señorío la vende como quiere, y lignaloe cuanto mandaran cargar, y esclavos cuantos mandaran cargar; é serán de los idólatras; y creo haber fallado ruibardo y canela, e otras mil cosas de sustancia fallaré, que habrán fallado la gente que allá dejo; porque yo no me he detenido ningun cabo, en cuanto el viento me haya dado lugar de navegar; solamente en la Villa de Navidad; en cuanto dejé asegurado e bien asentado.  É a la verdad mucho mas ficiera si los navíos me sirvieran como razón demandada.
 
Esto es harto, y eterno Dios nuestro Señor, el cual dá a todos aquellos que andan su camino victoria de cosas que parecen imposibles: y esta señaladamente fue la una; porque aunque destas tierras hayan fablado ó escrito, todo va por conjetura sin allegar de vista; salvo comprendido a tanto que los oyentes, los mas, escuchaban, y juzgaban mas por fabla que por poca c[osa] dello.  Así que pues nuestro Redentor dió esta victoria a nuestros Ilustrísimos rey e reina é a sus reinos famosos de tan alta cosa, adonde toda la cristiandad debe tomar alegría y facer grandes fiestas, y dar gracias solemnes a la Santa Trinidad, con muchas oraciones solemnes por el tanto ensalzamiento que habrán, en tornándose tantos pueblos a nuestra Santa Fé, y despues por los bienes temporales que no solamente a la España, mas a todos los cristianos ternán aqui refrigerio y ganancia.  Esto segun el fecho así en breve.  Fecha en la carabela, sobre la Isla de Canaria a XV de Febre- Año Mil CCCCL XXXXIII.
 
Fará lo que mandareys,   El Almirante
 
Anima que venia dentro de la Carta:  Después d`esta escripto, y estando en mar de Castilla, salió tanto viento conmigo sul y sueste, que me ha fecho descargar los navios.  Pero corrí aqui en este puerto de Lisbona hoy, que fué la mayor maravilla del mundo, adonde acordé escribir á sus altezas.  En todas las Yndias he siempre hallado los temporales como en mayo; adonde yo fuí en XXXIII dias, y volví en xxviii, salvo que estas tormentas me han detenido xiiii días corriendo por esta mar.  Dicen acá todos los hombres de la mar que jamás hubo tan mal invierno ni tantas pérdidas de naves”.  Fecha á III días de marzo.(1493). Eesta Carta envió Colñon al Escribano de Ración de las Islas halladas en las Indias: Contenida a otra de sus Altezas. 

VER: Historia Dominicana


Gandhi

Octubre 14, 2009

Gandhi (c. 1930)

Gandhi (nacido en 1869 en Porbandar, Gujarat) era el hijo de Karamchand Gandhi, primer ministro (diwan) de Porbandar. Su familia era de la casta vaisia (comerciante). Su madre, Putlibai, la cuarta esposa de su padre, tuvo una gran influencia en su niñez, cuando Gandhi aprendió a no hacer daño a ningún ser viviente, a ser vegetariano, a ayunar para purificarse y a tener tolerancia con otros credos y religiones. A los trece años sus padres concertaron su matrimonio con Kasturba Makharji, un año mayor que él, y con la cual tendría cuatro hijos.

Gandhi fue un estudiante mediocre en su juventud, logrando a duras penas pasar el examen de admisión en la Universidad de Bombay en 1887. A los pocos meses se trasladará a Gran Bretaña para estudiar Derecho en la Universidad de Londres. Al regresar a la India, trató de establecerse como abogado en Bombay, pero no tuvo mucho éxito. Regresó a Rajkot ejerciendo la modesta labor de preparar peticiones a litigantes. Tuvo que dejar esta tarea tras un altercado con un oficial británico en un incidente en el cual trató de abogar por su hermano mayor.

En 1893, aceptó un contrato de trabajo por un año con una compañía india que operaba en Natal (Suráfrica). Allí se interesó por la situación de los 150.000 compatriotas que residían en el país surafricano y un incidente le marcaría definitivamente: cuando viajaba a Pretoria varios año después, fue sacado forzosamente del tren en donde viajaba en la estación de Pietermaritzburg, cuando se negó a mudarse de la primera clase donde viajaba a la tercera clase, la cual se destinaba a la gente negra. Más tarde, viajando en una diligencia, se negó a ceder su asiento a un pasajero de piel blanca. Además, sufrió otras humillaciones debido a su raza. Estas experiencias le llevaron a fundar el Partido Indio del Congreso de Natal en 1894. A través de esta organización pudo unir a la comunidad india en Suráfrica en una fuerza política homogénea, inundando a la prensa y al gobierno con denuncias de violación de los derechos civiles de los indios y evidencias de la discriminación de los británicos.

En 1906, el gobierno de Transvaal promulgó una ley que obligaba a todos los indios a registrarse, lo que originó una protesta masiva en Johannesburgo y, por primera vez, Gandhi adoptó la plataforma llamada satyagraha (‘apego a la verdad’) que consistía en una protesta no violenta. Gandhi insistió en que los indios desafiaran abiertamente, pero sin violencia, la ley promulgada, sufriendo el castigo que el gobierno quisiera imponer. Este desafío duró siete años en los cuales miles de indios fueron encarcelados (incluyendo a Gandhi en varias ocasiones), azotados e incluso fusilados por protestar, rehusar registrarse, quemar sus tarjetas de registro y cualquier otra forma de protesta no violenta. Si bien el gobierno logró reprimir la protesta de los indios, la denuncia en el exterior de los métodos extremos utilizados por el gobierno de Sudáfrica finalmente obligó al general sudafricano Jan Christian Smuts a negociar una solución con Gandhi. Durante sus años en Suráfrica, Gandhi se inspiró en la Bhagavad Gita y en los libros de Leon Tolstoi, particularmente en El Reino de Dios está en ti, libro que abraza la causa del anarquismo cristiano. Gandhi tradujo otro libro de Tolstoi llamado Carta a un hindú (1908), en respuesta a los nacionalistas indios que apoyaban la violencia. Gandhi permaneció en contacto con Tolstoi hasta la muerte de éste en 1910.

Regresó a la India

Gandhi regresó a la India en 1915. En esta época ya había cambiado sus hábitos y estilo de vida adoptando los más tradicionales de la India. Trató al principio de lanzar un nuevo periódico y de practicar la abogacía, pero fue disuadido por Gopal Krishna Gokhale, quien le convenció en dedicarse a labores de mayor importancia nacional. Gandhi y su esposa Kasturba viajaron por toda la India. Mantenía una copiosa correspondencia con diferentes personajes en este país y continuaba experimentando con su dieta y profundizando sus conocimientos sobre religión y filosofía, pero sobre todo, prestó principal atención a la política y al joven Partido del Congreso.

Gandhi con Nehru e Indira. Fines de los años treinta.

Gandhi junto a la joven Indira (la hija de Nehru, más tarde primera ministra de la India), en 1939.

El poeta bengalí Rabindranath Tagore con Gandhi en 1940

Gandhi con Mahadev Desai (1942)

 
Nehru y Gandhi (1946)

Nehru bromea con Gandhi (Mumbai, 6 julio 1946)

Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial (1939), Gandhi  se siente ofendido por la inclusión unilateral de la India en la guerra, sin la consulta de los representantes del pueblo. Todos los miembros del Congreso dimitieron en masa. Después de largas deliberaciones, Gandhi declaró que la India no podría ser partidaria de una guerra que aparentemente era una lucha para la libertad democrática, mientras que esa libertad era negada a la misma India. Mientras progresaba la guerra, Gandhi intensificó su reclamación de independencia. La rebelión de Gandhi y del Partido del Congreso tuvo como objetivo la salida británica de la India. Hacia 1942 Nehru y Gandhi lideran la lucha en momentos de suma dificultad. Gandhi invitó a todos los miembros del Congreso e indios a mantener la disciplina vía ahimsa (no violencia), y karó ia maró (‘hecha o dada’) en la causa última de la libertad. Los británicos arrestaron a Gandhi y a todo el comité de trabajo del Congreso en Bombay el 9 de agosto de 1942. Retuvieron a Gandhi durante dos años en el palacio de Aga Khan en Pune. Fue entonces cuando Gandhi sufrió dos golpes terribles: su secretaria Mahadev Desai (de 42 años) murió de un ataque del corazón 6 días después y su esposa Kasturba muere tras 18 meses de encarcelamiento, en febrero de 1944. Gandhi, que sufrió seis semanas más adelante un ataque de malaria, es liberado antes de finalizar la guerra, el 6 de mayo de 1944, debido a su débil estado de salud (los británicos no querían que él muriera en prisión). Aunque el movimiento no vilento de la India tuvo moderados éxitos en su objetivo, la despiadada rpresión del movimiento trajo el orden a la India a finales de 1943. Con el final de la guerra, el imperio británico dio indicaciones claras de que el poder sería transferido a manos indias. En este punto, Gandhi pidió el fin de la lucha, y salieron alrededor de 100.000 presos políticos, incluyendo la dirección del Partido del Congreso.

Libertad y partición de la India (1945-1947)

Gandhi recomendó al Congreso rechazar las propuestas del Plan de la Misión del Gabinete creado por los británicos en 1946. Desconfiaba de la idea de compartir el poder con la Liga Musulmana y las divisiones y descentralización que proponían los británicos. Entre 1946 y 1947, más de 5.000 personas murieron en enfrentamientos entre hindúes y musulmanes. La Liga Musulmana era popular en las regiones donde había una mayoría musulmana, como Punjab, Bengala, Sindh, NWFP y Baluchistán. Por otra parte, la Liga Musulmana argumentaba que la superioridad numérica de los hindúes oprimiría sistemáticamente a la minoría musulmana en una India unida y que una nación musulmana separada era la única solución. Sin embargo, muchos musulmanes en la India vivían junto a hindúes, sikhs, budistas, cristianos, jains, parsis y judíos y eran partidarios de la unidad de la India. Pero Mohammed Ali Jinnah tenía un amplio respaldo en el Punjab Occidental, Sindh, NWFP y Bengala Oriental, es decir todo lo que forma hoy en día Pakistán y Bangladesh. El plan de la división de la India fue aprobado por el Congreso como una forma de evitar una guerra civil hindú-musulmana a gran escala. Los líderes del Congreso sabían que si bien Gandhi era visceralmente opuesto a la partición de la India, también era prácticamente imposible aceptar el plan sin la aprobación de Gandhi, porque el respaldo de que gozaba en toda la India era muy fuerte. Sadar Patel, persona de confianza de Gandhi, fue el encargado de lograr su consentimiento al plan de división. El día de la transferencia del gobierno, Gandhi no lo celebró como en el resto de la India y estuvo solo en su residencia de Calcuta.

Asesinato y sus últimas palabras

El 30 de enero de 1948, cuando Gandhi se dirigía a una reunión para rezar, fue asesinado en Birla Bhavan (Birla House) en Nueva Delhi, a los 78 años de edad por Nathuram Godse, un radical hindú aparentemente relacionado con grupos ultra derechistas de la India. Godse y un cómplice, Narayan Apte, fueron juzgados y condenados a muerte. Su ejecución se realizó el 15 de noviembre de 1949. Antes de morir, Gandhi exclamó: «¡Hey, Rama!», todo un signo de su espiritualidad e idealismo en la búsqueda de la paz. Estas palabras están escritas en el monumento erigido en su honor en Nueva Delhi.

 


Maruja Mallo

Septiembre 29, 2009

Maruja Mallo (c. 1925)

Maruja Mallo -pseudónimo de Ana María Gómez González- (Vivero, Lugo, 5 enero 1902 – Madrid, 6 febrero 1995), fue una pintora surrealista española. Cuarta hija de Justo Gómez Mallo y Pilar González, se tralada con la familia a Avilés, donde comienza a copiar ilustraciones de las revistas de la época. Traba amistad con el pintor avilesino Luis Bayón, más tarde numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Con 20 años, viaja a Madrid en 1922 para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (hasta 1926). Allí se relaciona con artistas y escritores como Salvador Dalí, Federico García Lorca, Luis Buñuel, María Zambrano o Rafael Alberti, con el que mantiene una relación amorosa. En 1927 forma parte de la denominada Escuela de Vallecas con Alberto Sánchez, Benjamín Palencia y Luis Castellanos, entre otros. Mallo descubre las periferias, los márgenes oscuros de la ciudad y su pintura ahonda en territorios olvidados, que condensa en la serie Cloacas y campanarios, lugares donde Maruja Mallo ofrece su mirada de anatomías y fragmentos seniles.

Elementos para el deporte (1927), de Maruja Mallo

'Estampa (Escaparate)' (1927), de Maruja Mallo

De la mano de Miguel Hernández, descubre Castilla la Nueva y trabaja para numerosas revistas literarias: La gaceta literaria, El almanaque literario o la Revista de Occidente. 

La verbena (1927), de Maruja Mallo

En 1928, José Ortega y Gasset organiza una exposición de su obra en los salones de la Revista de Occidente. Sus diez óleos representaban poblados llenos de sol, toreros y manolas, así como estampas coloreadas de maquinaria, deportes y cine de principios de siglo. La exposición fue todo un acontecimiento cultural.

Fiesta popular (1928), de Maruja Mallo

Mujer con cabra (1929), de Maruja Mallo

La huella (1929), de Maruja Mallo

Plástica escenográfica (1930), de Maruja Mallo

Segunda República Española

Hacia 1931 su pintura da un giro radical. Marcha a París en 1932 gracias a una pensión de la Junta de Ampliación de Estudios. Allí conoce a René Magritte, Max Ernst, Joan Miró y Giorgio de Chirico y participa en tertulias con André Breton y Paul Éluard. Expone en la galería Pierre Loeb, y deja  impregnar su obra de cierto Surrealismo, presente en sus trabajos aunque no siempre con la definitoria importancia con la que muchas veces se etiqueta su estilo. Sin embargo, resultan incuestionables los postulados que adopta en esa estancia sobre los estudios matemáticos de Torres-García y del ensayista Matila C. Ghyka, definitorios de forma inmediata y en su trayectoria posterior, que advertimos en los bocetos de sus cerámicas, los retratos bidimensionales o los bodegones del exilio.

El espantapeces (1931), de Maruja Mallo

Maniquí, de Maruja Mallo 

André Breton le compró en 1932 el cuadro titulado Espantapájaros, obra poblada de espectros que hoy es considerada una de las grandes obras del surrealismo.

Figura (1932), de Maruja Mallo

Tierra y excerementos (1932), de Maruja Mallo

De regreso a Madrid, participa activamente en la Sociedad de Artistas Ibéricos. Para entonces el gobierno francés compra uno de sus cuadros para exponerlo en el Museo Nacional de Arte Moderno. En 1933, Maruja Mallo comprometida con la República, se dedicó a enseñar dibujo y cerámica en el madrileño Instituto de Arévalo. Un año más tarde, estudia matemáticas y geometría a fin de aplicarlos en su obra, principalmente en la cerámica. Del Surrealismo atípico pasa a un tremendismo de las periferias (según escribe Rafael Alberti en La Gaceta Literaria). Muda hacia naturalezas y anatomías de esquemas, recurre a formas sintéticas, frugales, que manifiestan su ordenación geométrica. Nuevas obras que, junto a su creciente seducción por la escenografía y el determinante trabajo con la cerámica, detectamos en Esqueleto (1933) o Arquitectura mineral (1933), dibujos que maceran la mirada experimental que brillará en años venideros.

Mensaje del mar (c. 1933), de Maruja Mallo

Maruja Mallo 1

La sorpresa del trigo, de Maruja Mallo 

A partir de 1936, comienza su etapa constructiva, mientras que sigue exponiendo con los pintores surrealistas en Londres y Barcelona. Participa como docente en las Misiones Pedagógicas, que la acercan a su tierra natal, Galicia, donde a los pocos meses le sorprende la Guerra Civil Española. En sus viajes le acompañan bocetos de La religión del trabajo, novedosa serie de obras donde quedan integradas todas sus obsesiones, la naturaleza, el orden y la vida, claves que reiteran su estilo definitivo. La sorpresa del trigo (1936) resume mínimos componentes de gran intensidad poética y Arquitectura humana (1937) concilia símbolo y naturaleza, precepto y poética. Magníficos trabajos dominados por la línea y la composición fundamental, sin adjetivos, donde siguen vigentes los fundamentos de Torres-García y Ghyka.

Maruja Mallo en su estudio de Madrid (1936)

Desde allí huye a Portugal. Toda su obra cerámica de esta época es destruida en la guerra. Poco tiempo después, su amiga Gabriela Mistral, embajadora de Chile, la ayudó a trasladarse a Buenos Aires, donde siguió pintando, dando clases y cultivando amistades, entre ellas, Pablo Neruda.

Exilio

En Argentina recibe un rápido reconocimiento, colabora en la famosa revista de vanguardia Sur, en la que también participaba Borges. Es una etapa de su vida en la que se dedica a viajar, vive entre Uruguay y Buenos Aires, y a diseñar, pintar, en definitiva a crear y crear.

Maruja Mallo, con manto de algas, en Chile (sin fecha)

En América, Maruja llena de color sus obras y acentúa lo onírico, lo esotérico, lo cósmico. Naturalezas terrenales y marítimas retratan sus dos décadas y media de exilio, que constatamos en el mural del cine Los Ángeles de Buenos Aires o en sus Naturalezas vivas de conchas, flores y algas, de misterios y vida. De nuevo las algas, que visten su cuerpo en las fotografías en las playas de Chile, idean también una simbólica e invisible arquitectura de vida, de tránsitos y órdenes pensados, las múltiples voces de esta mujer transgresora, vitalista e independiente.

 

También se suceden las exposiciones: París, Brasil y Nueva York. De su paso por Buenos Aires, el Museo del Dibujo y la Ilustración, ateora en su colección dos temperas sobre papel, representando animales mitad real y mitad fantásticos. Con 37 años publicó el libro Lo popular en la plástica española a través de mi obra (1939), donde vemos su vocación geométrica, las representaciones de la naturaleza y los retratos, constantes conceptuales que rotan en su obra. Resulta definitoria su relación con el componente colectivo, con un registro popular, plasmado en su libro: los temas referidos a lo natural son sus pilares (paisajes periféricos, escenas simbólicas, bodegones simétricos hasta mundos espaciales, temas oníricos). Relatos que se ordenan, como veremos, en esquemas y arquitecturas que evolucionan en su trayectoria. Inquieta la construcción de un orden, una identidad, un armazón conceptual que se mantiene como guion creativo, en prototipos, construcciones, máscaras e iconos del mar o de la tierra. Estructuras que también afectan a sus retratos, temática imprescindible que completa su repertorio, donde prevalecen las protagonistas femeninas en grandes figuras, alegóricas, como enigmáticas mujeres de perfil o danzando bajo esquemas geométricos en Estrellas de mar (1952). Los retratos de mujeres son muy cracterísticos, con un estilo precursor del arte pop estadounidense. Comienza además una etapa cósmica, dedicada a recrear la naturaleza suramericana con su serie de Marinas.

Cabeza de mujer (1941), de Maruja Mallo

Naturaleza viva (1942), de Maruja Mallo

Naturaleza viva (1943), de Maruja Mallo

Naturaleza viva (1943), de Maruja Mallo

Naturaleza viva (1943), de Maruja Mallo

Naturaleza viva 2 (1943), de Maruja Mallo

El racimo de uvas (1944), de Maruja Mallo

Huida, de Maruja Mallo

Maruja Mallo 2

Retrato de mujer negra, de Maruja Mallo

Racimo de uvas y conchas, de Maruja Mallo

Cabeza de negra (1946), de Maruja Mallo 

'Ouro (retrato bidireccional)' (1951), de Maruja Mallo

Estrellas de mar (1952), de Maruja Mallo

Dos máscaras (1950-1955), de Maruja Mallo

Con la llegada del peronismo, Maruja deja Argentina y se traslada a Nueva York, para regresar a España en 1965. La que fuera una de las grandes figuras del surrealismo de preguerra es casi una desconocida en su tierra y su vida pública desaparece. Pero no le importó, se instaló en Madrid, y casi como un símbolo dibuja de nuevo la portada de la Revista de Occidente. En 1979, comenzó su última etapa pictórica con Los Moradores del vacío, tenía ya 77 años, pero aún conservaba esa frescura y vitalidad que la acompañaría durante toda su vida.

Protoesquema (c. 1982), de Maruja Mallo

En la década de los 90 le ofrecieron varias exposiciones y premios, como la Medalla al Mérito en las Bellas Artes y el Premio de Artes Plásticas de Madrid. El 6 de febrero de 1995, muere en Madrid a los 93 años.

Obra

  • La Verbena (1927)
  • La huella (1929)
  • Cabeza de mujer (1941)
  • Máscaras (1942)
  • Naturaleza viva (1943)
  • El racimo de uvas (1944)
  • Oro (1951)
  • Agol (1969)
  • Geonauta (1975)
  • Selvatro (1979)

 

Falleció Maruja Mallo (Heraldo de Aragón, 8-02-95)

VER: Obras y EL PAÍS


Ciudades sin civilización, por Antonio Muñoz Molina

Septiembre 26, 2009

Madriz, revista dirigida por Louis-Charles Tiar (2007)

Madriz, revista dirigida por Louis-Charles Tiar aparecida en 2007

No puede haber civilización sin ciudades”, escribe Saul Bellow, “pero hay ciudades sin civilización”. Él se refiere a Chicago, la ciudad de los terribles inviernos sin misericordia de la gran Depresión; yo leo la novela en la que vienen esas palabras, The Adventures of Augie March, una mañana de agosto, en Madrid, sentado al fresco de los plátanos y los magnolios gigantes del paseo del Prado, que es una de las islas más indudables de civilización que pueden encontrarse en una ciudad europea, y por donde paso tantas veces camino de algunas de las instituciones más civilizadas que conozco: el Museo del Prado, la Real Academia, el Thyssen, el Botánico, el Reina Sofía, las librerías de viejo de la cuesta de Moyano, sin olvidar el añadido más reciente, la extraordinaria sede de la Fundación La Caixa, con su jardín vertical y sus viejos muros de ladrillo como suspendidos en el aire, una nave industrial de hace un siglo levantada sin peso en la ciudad del presente.

Uno de los rasgos de la civilización es que siempre es más frágil de lo que parece y siempre está amenazada. Un poco más arriba del paseo del Prado y del de Recoletos se abrió en la ciudad en los primeros años setenta el cráter imperdonable de la plaza de Colón, que no es una plaza sino un descampado sin alma de torres especulativas y tráfico como de autopista, con algo de urbanismo apocalíptico suramericano. En el paseo del Prado y en Recoletos se puede caminar siempre al amparo de los árboles: en Colón uno se ve arrojado a una intemperie de sol homicida o de vientos invernales, arreado en manadas para cruzar a toda prisa los pasos de cebra. La llamada plaza de Colón es una muestra infame de lo que estaban haciendo con las ciudades los planificadores, los teóricos del urbanismo y los grandes expertos en los años sesenta y setenta, cuando la capitulación institucional ante los intereses de los especuladores y de los fabricantes de coches aún se revestía con la máscara conveniente de la modernidad, del progreso implacable. Le Corbusier y sus discípulos alumbraban el camino del porvenir, que más que un camino resultaba ser una gran trama de autopistas. Hasta bien entrado el siglo XX las tecnologías del transporte colectivo se habían integrado sin quebranto en el tejido de las ciudades y habían contribuido a su expansión orgánica: las líneas de metro y de tranvías permitían el nacimiento de nuevos vecindarios hechos a la medida de los pasos humanos; los tranvías circulaban con la misma eficacia por las calles sinuosas de los cascos antiguos y por las perspectivas despejadas en las que las ciudades se abrían al campo. Cuando yo llegué a Granada, en 1974, acababan de clausurarse las líneas de tranvías, que comunicaban el centro de la ciudad con la Vega del Genil y con las estribaciones de Sierra Nevada. En Granada todavía quedan nostálgicos del tranvía de la Sierra, construido por un ingeniero ilustrado que se llamaba Santa Cruz, al que fusilaron los matarifes falangistas en el verano de 1936. Uno tomaba el tranvía en una acera arbolada de la ciudad y subía en él por la orilla del Genil hasta las laderas colosales del Veleta.

Los terribles expertos dictaminaron que cualquier obstáculo que se interpusiera a la circulación de los coches merecía acabar en los mismos basureros de la Historia a los que según Trotski estaban condenados quienes se resistieran a la revolución soviética. Para el advenimiento de la nueva civilización las ciudades resultaban un enojoso obstáculo. No sólo estaban hechas de calles estrechas y de edificios vulgares agregados a lo largo de épocas diversas: también estaban habitadas. Y la gente que las habitaba vivía y trabajaba en un desorden que sacaba de quicio a los entendidos, partidarios de que cada cosa se hiciera racionalmente en su sitio, de acuerdo con los planes utópicos que ellos mismos diseñaban, llenos de preocupación paternal por el bienestar de ese populacho, pero poco amigos de observar de cerca cómo eran sus vidas. El remedio contra los males, desde luego verdaderos, del hacinamiento y la pobreza, era el derribo, y tras él la autopista y la imposición del coche. A la destrucción de los barrios populares de Nueva York el planificador urbano Robert Moses le daba un nombre inapelable, aunque también involuntariamente siniestro: “La guadaña del progreso”.

En los primeros años cincuenta la guadaña del progreso se disponía a llevarse por delante algunos de los lugares más civilizados de Manhattan: una autopista de diez carriles iba a atravesar el Soho, Little Italy, Chinatown y el Lower East Side. Uno nunca llega a saber de verdad lo precaria que es la civilización, lo peligroso que es dar nada por supuesto: para agradecer de corazón la delicia de pasear por Washington Square, distraerse mirando a los músicos o a los saltimbanquis callejeros o a los jugadores de ajedrez, sentarse en el césped y distinguir las primeras torres de la Quinta Avenida por encima de las copas de los árboles, conviene tener presente que todo eso estuvo a punto de ser destruido hace ahora cincuenta años, porque justo por ese lugar Robert Moses había decretado que pasaría otra autopista. La guadaña del progreso no actúa por capricho: si el tráfico ha de fluir a tanta velocidad como sea posible a través de la isla, lo racional, lo inevitable, es abrirle paso.

Washington Square no fue salvada por ningún arquitecto. Ningún experto en urbanismo alzó entonces su voz contra lo que hoy nos parece un delito inconcebible. Washington Square existe ahora gracias a una mujer, Jane Jacobs, tan poco experta en nada que ni siquiera tenía un título universitario. Vivía cerca, en la calle Hudson, en el corazón del Village, y llevaba a sus hijos a jugar a la plaza. Sus primeras camaradas en la sublevación urbana fueron las madres de los amigos de sus hijos, “unas cuantas locas con carritos de niños”, según dijo Robert Moses, con la furia despectiva de los grandes expertos cuando alguien sin más cualificación que el sentido común se atreve a llevarles la contraria. En 1961, cuando Washington Square y las calles del Village ya no corrían peligro gracias al movimiento de rebeldía iniciado por ella, Jane Jacobs escribió su hermoso manifiesto en defensa de las ciudades caminadas y vividas, The Death and Life of Great American Cities. Murió el año pasado, una anciana diminuta y bravía comprometida hasta el final en la defensa de esa forma frágil y necesaria de vida en común que es la civilización y que no puede existir sin las ciudades. Un libro recién salido -Wrestling with Moses, de Anthony Flint- cuenta la crónica de su rebelión y conmemora su legado. En el corazón desventrado de Madrid, lleno de zanjas y de máquinas empeñadas en obras demenciales por culpa de un alcalde ebrio de megalomanía y de despilfarro que ahora amenaza insensatamente el paseo del Prado, yo me acuerdo de Jane Jacobs y me pregunto melancólicamente si sería posible aquí una rebelión como la suya, un levantamiento cívico que salve a Madrid de expertos y de políticos y de especulares y le permita ser una ciudad civilizada.

VER:EL PAÍS Babelia